martes, 12 de febrero de 2013

Momo debe partir

Martes de Carnaval. Adiós, Momo, adiós...


Hoy es martes de carnaval. Llegó tu momento, Momo, hoy sentirás el calor que te convierte en cenizas y dará paso a un miércoles de polvo gris. 
Cuentan los antiguos que Momo, dios del sarcasmo, vivía rodeado de sátiros y musos, entre ironía y música, dicen algunos viejos que el aroma de febrero lo traía Momo con sus papelillos y su serpentina.

Al calor de Momo viene a refugiarse ella, esa mujer devota y fiel, que confunde el aroma de sátiras con algo dulzón, como incienso, y anuncia el fin de Carnal, que va muriendo poco a poco entre pasodobles, tangos y cuplés mecido por la mano de Doña Cuaresma. 

Dicen que Momo sufre cada año, porque cuando llega a su castillo, San Sebastian ya no lo deja ir,y el no es capaz de dejar de mirar a Santa Catalina. Momo respira el olor a bajamar y se aletarga, arrechuchado en un laíto del Balneario, que lo arropa entre su arena. 
Momo debe partir, es su momento, lo hará esta noche, pero nos dejará los recuerdos de unos días llenos de magia, risas y alegría, días que han borrado por unos instantes las preocupaciones de nuestra mente y nos han dejado ratitos inolvidables y poesías hechas música que perdurarán siempre. Momo deba partir. Debe irse con su madre, la noche, llegarán a donde las máscaras sean la reina de la fiesta....

Escribieron los Márquez Mateo...

"Cuenta la mitología que Momo vivía con todos los Dioses. Y también que en el Olimpo con la convivencia empezaron los roces. Por su forma de pensar Momo era diferente, molestaba a los demás con su burla inteligente. Y Zeus Dios de los dioses y todas las cosas hartos de la ironía y la crítica jocosa. Desatando su ira le dijo al Dios Momo en su trono sentao “Desde hoy del Olimpo quedas desterrao”.

Y el Dios de la alegría fue condenado ese día a vivir con los hombres porque de todo se reía y porque le decía a las cosas por su nombre. Y Momo le sonrió “No te enfades barbita y si me va desterrar mándame por tu madre a la Tacita. Destiérrame a la Tacita que es la tierra más bonita de los cinco continentes. Y si me manda en febrero entonces ya es que me muero y te hago el pino puente”.

Si lo piensas un poco Cádiz es como el Dios Momo la vida nos enseñó a reírnos de todo. Se vino pá la Tacita montao en una barquita y aquí vive en su salsa. Esta es la historia de Momo y así es su comparsa hecha a su imagen y semejanza. Un toquecito le dio de ironía, y esta es su comparsa."


Y también lo cantaron....La Comparsa de Momo



lunes, 14 de enero de 2013

El día que Momo despertó


Cuando llega febrero

Cuando llega febrero todo se vuelve del color del carnaval, el Dios Momo despierta de su largo letargo y abre el manto rojo que lleva un año esperando. Cuando Momo se despierta, lo hace al son de nuevas las letras. Letras que suenan a ritmo de 3x4, y lo hace con la única intención: que disfrutemos, riamos, y nos emocionemos, o lo que es lo mismo, que sintamos.


Febrero es risas, pero también es crítica, es desquite y burla, febrero es carnaval, pero empieza en enero. Con las primeras coplas una siente como el veneno que estaba tranquilito se empieza a remover por las venas, el estómago cosquillea y la alegría lo llena todo, una alegría incontrolada que está preparada para salir… hasta que suenan los primeros acordes del primer coro que abre el telón del Falla en la primera sesión, entonces, como si de un bote de serpentina bien cerrado se tratara, ese veneno explota y sale con toda la fuerza que puede, y lo inunda todo, y ya no hay retorno, hemos entrado en el carnaval y ya sólo podremos vivirlo al máximo.


Señores, ha llegado el carnaval, el mes de la alegría, así que, si me lo permiten, voy a disfrutar al máximo de cada uno de los acordes y las letras de este nuevo carnaval. Disfruten y aprecien  esta cultura tan nuestra, este referente andaluz de nuestro arte. Respiren Carnaval por los cuatro costados. Y ríanse, Porque esto es carnaval!!

miércoles, 2 de enero de 2013

Con los mejores deseos….



Foto: Martagmera
Este año que ha terminado ha sido duro para todos, las circunstancias económicas no son las más deseadas, pero como ya he comentado en alguno de mis posts, hay que buscar el lado positivo a la vida. Este 2012 ha sido el de la montaña rusa. Hemos vivido momentos muy críticos pero otros muy buenos. Estos momentos tan críticos agudizan nuestra imaginación y nos hacen plantear nuevos retos para sobrevivir a las circunstancias.

Desde diferentes colectivos hemos podido ver como se ponían en marcha iniciativas para luchar contra las injusticias sociales, para potenciar las ventas y el consumo, para dar a conocer las tiendas del barrio y los negocios locales. Hemos visto como los pequeños empresarios se estrujaban el cerebro para crear actividades que reactivaran las compras y, sobre todo, hemos visto el talento. El talento que este país ha demostrado que tiene, las cosas buenas que somos capaces de hacer. No somos ciudadanos de tercera, somos personas con sentimientos que son capaces de unirse para una causa.



Esta es la esencia del positivismo, siempre alerta, siempre pensando, siempre creando.



Este año que termina abre paso a uno nuevo, como viene pasando siempre. El nuevo año lo viviremos rodeados de nuevas iniciativas y actividades en esta misma línea, porque la situación económica, desgraciadamente no se la han llevado las campanadas de fin de año, pero una cosa está clara. Si hemos llegado hasta aquí, podremos llegar hasta donde nos propongamos.

Es curioso que esta es la época no sólo de los balances, sino también de las buenas acciones y los buenos propósitos, y eso no es malo, ni mucho menos. A veces, con nuestro ritmo frenético de vida, necesitamos que algo venga, nos pare, y nos diga: “Ahora!, es el momento, es tu momento”. Siempre que sirva para despertar en nosotros valores de solidaridad y humanidad, bienvenido sea!.

En la típica lista de propósitos del nuevo año, yo nunca pongo demasiado, para que no pase eso de eternizar una lista que no se completa nunca. En mi caso particular, suelo ver lo que ha ido bien, y pensar que al sumar un año más, al menos, con conseguir alguna cosa buena más, ya habremos mejorado. En este año que dejamos atrás, he tenido tantas cosas buenas que sólo ese pensamiento ya me reconforta para el 2013.


Foto: Martagmera
Mi balance es sencillo, cerrar algunas cosas ha merecido la pena; conocer a algunas personas nuevas, ha sido un privilegio; conseguir alguna meta marcada, un reto conseguido; pero lo mejor de todo, seguir manteniendo a las personas tan maravillosas que tengo por familia, es irremplazable.

Ser afortunada por vivir rodeada de personas maravillosas es vivir siendo feliz, por ello, para el nuevo año mi lista será cortita, y con un único propósito: seguir disfrutando de los pequeños momentos del día que convierten la vida en positiva y hacen que merezca la pena seguir respirando fuerte.



miércoles, 12 de diciembre de 2012

Pararse a escuchar...

Un poco de Música...


Muchas veces, el ritmo frenético del día a día nos impide pararnos a observar la vida. El trabajo, las obligaciones, las compras, el trabajo otra vez, los compromisos, de nuevo el trabajo...marcan un ritmo de vida que a menudo hace que los días, meses y años pasen a una velocidad de vértigo. 

Pero, de pronto, llega ese momento. Ese momento en el que sin saberlo nos paramos. Observamos, miramos y escuchamos. Ese momento en el que somos conscientes de algo porque nos apeamos de ese tren de alta velocidad que es nuestra vida. 

Oudry y Ruido Blanco, juntos. Foto: Santi Ledo 
Hace uno días me pasó algo así. Estuve en la Alameda, en una sala de conciertos. Hasta aquí nada raro, pero de pronto me encontré disfrutando y escuchando cada nota y cada palabra de un grupo del que nunca había odio hablar: Ruido Blanco. Un grupo que no es de lo que se escucha en las emisoras de radio convencionales pero que nada tiene que envidiarle a otros tantos que tienen más fama. 

Letras que no cuentan nada diferente, hablan de amor, como todas las canciones bonitas, pero lo cuentan de otra manera, sus letras hablan de situaciones cotidianas, y a mi, de pronto, me llevaron a sentirme adolescente, a revivir esas sensaciones intensas que vivíamos cuando éramos algo más jóvenes con tanta intensidad. Esas sensaciones que las obligaciones de adulto nos han hecho perder un poco. 

Componentes de Ruido Blanco.
Foto: Santi Ledo
Algo parecido me pasó también con el grupo que los acompañaba: Oudry, el sentimiento que sus componentes ponían en cada una de sus melodías, me despertaron sensaciones de autenticidad que parecían también olvidadas. Oudry y Ruido Blanco, dos grupos que no tienen el apoyo de las grandes discográficas pero consiguen trasmitir con su música lo que muchos otros que son afortunados, no pueden. 

Estos momentos son los que demuestran que aún existen situaciones y personas auténticas, sinceras. Que disfrutan con lo que hacen y convierten una pasión en pequeñas obras de arte. 

Andrés, cantante de Oudry. Foto: Santi Ledo
Y, quizá, el hecho de ser un poquito menos conocidos es lo que les introducen esa semilla de verdad que está sociedad tiene un poquito olvidada en sus rutinas del día a día. 

Mientras que vuelve a pasar la semana y de nuevo llega ese momento, intentemos pararnos un poco, disfrutar un pequeño instante y bajarnos de las rutinas frenéticas. A menudo merece la pena. 




Ruidoblanco visita Sevilla. Por Lifetheroof 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Poemas de realidad olvidada

Poesía de la calle


Hoy vuelvo a traer un poquito de poesía a este espacio. Esta vez es el turno de Javier Egea, uno de los poetas más reconocidos de la llamada La otra sentimentalidad. Egea es uno de los literatos más representativos de los ochenta, y es, junto a Luis García Montero o Álvaro Salvador, un claro representante de este movimiento literario. 

Es posible que Javier Egea sea poco conocido en las aulas, ya que era más bien un poeta de calle y publicó pocos libros de poemas, pero, a pesar de eso, tiene varios premios de literatura, como el Antonio González de Lama, por su libro Troppo Mare, o el Premio Internacional de Poesía Juan Ramón Jiménez, por Paseo de los Tristes: 

Paseo de los tristes
Foto: Santi Ledo
Entonces,
...en aquella ciudad
o en la intuición primera, vaga, de su cuerpo,
el pensamiento aún flotaba en bucólicos careos,
en versos aprendidos sin historia
y no era posible amar
entre unas calles donde todo era sucio,
carne sin brillo,
cuando aún en el mar, la nube y las espigas
sin historia y sin tiempo, vanos,
estábamos durmiendo
........o ignorando
esa gota de sangre que cuelga del amor
-su blanco cuello herido-,
ignorando la clase oscura en que nacimos,
sin consciencia de naves hundidas,
de rubios naúfragos,
condenados a vivir una historia perdida
de explotación y soledad, de muerte enamorada,
sin saberlo.

Y sin embargo,
entre los autobuses, el gentío,
en la dulce ignorancia,
fue creciendo una luz
que nos hizo sentir un crujido brillante
después que allí, en la sórdida pensión
donde siempre se asilan viajeros sin destino,
gentes oscuras,
en un lugar sin esperanza,
dos cuerpos se sintieron indefensos
sudando en el asombro de la primera felicidad.


Javier Egea, que murió en 1999 con 47 años,  era un gran admirador de Rafael Alberti, y publicó, junto a Luis García Montero, en 1982, el Manifiesto Albertista, que ambos leyeron en presencia del poeta gaditano en el local «La Tertulia», en 1982.

Al morir, dejó incompleto un libro que al parecer iba a titularse Los sonetos del diente de oro, los cuáles fueron publicados en 2006 con reproducción en facsímil.

Además de ser admirador de Alberti, también dedicó algunos de sus versos a Federico García Lorca, como este que a continuación os escribo, en el que dá una puntillita a la memoria histórica y se acuerda también de Pemán:


... Un silencio con hedores reposa

FEDERICO GARCÍA LORCA


Como un eco caliente
nacimos los más jóvenes
pero aún no se había terminado la guerra.
Nacimos entre flechas y yugos y sotanas y brazos extendidos,
cuando la piel de toro todavía sangraba,

todavía en canal abierto el toro.


Y sangraba la Historia:
la cultura arrancada de raíz de la tierra
puesta al fuego en las plazas
y en su lugar Pemán y el catecismo
y la vergüenza en las estanterías.

Difícil encontrar algún poeta que no estuviera muerto,
subterráneo
o más allá del mar.

Era y es el silencio que impone el vencedor,
la cárcel que mantiene
desde su fortaleza.

Era y es la injusticia.

No termina la guerra donde empieza el terror,
donde sudan las puertas de las casas
esperando tres golpes que las llame en la noche
y la tapia esperando,
la cuneta esperando,
y las caras hambrientas de los que no te volverán a ver.

No termina la guerra donde siguen
las listas negras, los archivos negros,
la justicia temblando en un rincón del sótano,
la libertad sangrando en el barranco
y aquí no canta nadie porque no quiere ése
que preside el silencio desde cualquier despacho.

Todavía en canal abierto el toro.

Como si fueran pocos los muertos que se fueron,
como si fueran muchos los vivos que quedaron.

Este poema es digno de escuchárselo leer a Carmen Camacho, colaboradora de Jesús Vigorra los martes en Canal Sur Radio.

Para terminar os dejo Me desperté de nuevo,  que, para mi gusto, es como mínimo, sobrecogedor: 

Me desperté de nuevo...

Me desperté de nuevo
entre dos sombras.
No quedaban palabras
en mi memoria.

Con los dedos, a tientas,
las fui palpando:
sus ojos enemigos,
sus secos labios,
Foto: Marta Gmera

el mapa señalado,
los hondos cráteres,
corazones escritos
con soledades.

A su fiel prisionero
siempre velando
mis compañeras sombras
de tantos años.

Ellas, que me robaron
la luz de un sueño,
ya no piden rescate
por mi secuestro.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Cuéntame un cuento

Gato en llamas



Siempre se ha dicho que los cuentos conseguían hacer que los niños se trasportaran a una realidad alternativa llena de magia, dragones, héroes y villanos. Muchos de nosotros dejamos de leer o escuchar cuentos cuando crecemos porque tenemos poco tiempo, estamos demasiado ocupados o simplemente, consideramos que los cuentos son  cosas  de niños. Pero, ¿y si os pasa como a mi?, que descubrís  que existen los cuentos para adultos y que están tan llenos de fantasía como de realidad y buenos consejos. Eso es lo que pasa cuando uno saca un ratito de su tiempo para escuchar las sabias palabras que inundan los cuentos de Nacho Terceño y Javi Prieto, o lo que es lo mismo, Gato en llamas. 

Nacho y Javi te hacen reir, y te hacen conmoverte, y pensar, sobre todo, pensar. Ese verbo que últimamente está en desuso porque tenemos poco tiempo y vivimos los días con un ritmo tan frenético que no nos queda tiempo ni para pensar. Pues bien, aquí está el cachito de recomendación de la semana, no es ni de cine, ni de teatro, es una recomendación para la vida misma, vida convertida en arte,que es lo que hacen estos artistas, convertir los sabios consejos de nuestro abuelos y las moralejas más profundas en cachitos de realidad.




Como un oso en la playa es su cuentacuentos con música. Mientras Nacho nos encandila con sus cuentos, Javi lo acompaña con diversos instrumentos. Este espectáculo y todos los que vengan después merecen ser escuchados, por sus palabras y por la magia que Javi consigue trasmitir cuando toca cada instrumento. Mezclar música con cuentos, sencillo y magnífico.  Un conjunto perfecto para hacer una parada en el día y mirar a nuestra vida, para no dejar que se nos escape nada. No os lo perdáis. 





viernes, 16 de noviembre de 2012

Pequeños estados de felicidad

A cachitos...

 Unos amigos que han tenido que emigrar me decían hace unos días que la clave para superar esta situación que vivian estaba en aprender a disfrutar de los pequeños detalles. La reflexión me paració tan acertada que decidí aplicármela a mi misma y hoy os traigo algunas pequeñas cosas que a mi me hacen feliz para trasmitiros esa felicidad. 

Es muy cierto que al final del día, éste se ha compuesto de pequeñas cosas que han ido sucediendo una detrás de la otra, y son esas cosas las que muchas veces no aprendemos a valorar porque las consideramos tan pequeñitas que no les damos importancia, pero la tienen, tanto, que al final, tu semana, tu mes, tu año, tu vida, no será más que la suma de todas estas cosas a las que somos nosotros mismos los que le otorgamos la dimensión que queremos. 

Un ejemplo de ello es para mi que me valoren una idea. Es decir, se me ocurre algo y lo propongo, en cualquier ámbito, por ejemplo el laboral, y simplemente el hecho de que un compañero te diga...¡Que buena idea! ya es para mi un cachito de felicidad. 

Otra cosa que nunca me había planteado y que he descubierto es la felicidad que siento muchas veces cuando estoy en un atasco, si, porque gracias a estar más tiempo en el coche, a veces una canción me trae un bonito recuerdo o me arranca una sonrisa, y ese cachito de felicidad ya me hace valorar lo positivo del atasco. 

Y que me decís de que un ser querido os diga que se siento orgulloso de vosotros, o que os dé un abrazo! esos gestos de cariño que a veces pueden formar parte de nuestra rutina son los que nos pueden dar la alegría y la fuerza para acabar bien el día. 

Pero además de todo esto, creo que la felicidad está en mirar a mis pececitos y verlos comer, sentarme en casa tranquila por la noche con una mantita en el sofá y disfrutar de una buena infusión calentita y buena compañía. ¿Y que me decís de dar los buenos días? Nos os agrada cuando muy temprano por la mañana alguien os sonríe y os dice con energía ¡Buenos días! no os arranca una sonrisa? Pues a mi sí. 

Otro cachito de felicidad está en recibir algun mensaje de alguien que te dice alguna tontería, simplemente por el hecho de que ha pensado en tí....O una buena comida, estar en la oficina trabajando y que el solito te dé en la cara, sentirte bien con la ropa que has elegido esta mañana...

Como veis, son muchos los pequeños cachitos de felicidad que estoy aprendiendo a encontrar, y lo mejor de todo esto es que todos esos cachitos forman algo más grande que me hace conseguir un estado de felicidad en mi día a día y que pienso que merece la pena conservar y ser consciente de que lo tienes. 

¿por qué no lo pruebas tú?