viernes, 14 de junio de 2019

El remedio

Y resultó que eras el remedio para todos mis males.

Hay momentos en los que la vida te sacude fuerte para que te des cuenta de que vas por el camino equivocado, o, simplemente, para que te des cuenta de que la propia vida pasa y no te das cuenta. 
En esos momentos en los que te encuentras perdida, sin rumbo y sin saber por dónde seguir, es cuando uno debe parar, respirar y mirarse a uno mismo. 
Es difícil, muy difícil,  salir de esa rutina que nos debora como un monstruo y buscar un remedio a todas las angustias, las inseguridades, las dudas y los deseos incumplidos que nos provoca la enorme rutina. 

No es cosa de un día encontrar la respuesta pero a veces descubres que tiene el remedio más cerca de lo que crees, y ya sólo queda continuar el camino para encontrar tu nuevo destino, y en los malos momentos, siempre volver al remedio original.

miércoles, 12 de junio de 2019

10 Mississippis

Vivimos en una sociedad donde hacerse el duro parece la mejor opción. No demostrar los sentimientos es sinónimo de fortaleza y pensar que podemos ir caminando hacia un lugar mejor para nosotros mismos cargando con piedras que no nos pertenecen significa convertirse en los más fuertes de la cadena social.  Sin embargo, cuando paras, cuando tú cuerpo te obliga a sentarte, soltar esas megalíticas piedras y mirar hacia los lados, nos damos cuenta de la importancia de un abrazo, de lo necesario que puede llegar a ser y de la necesidad que tenemos de que nos lo den determinadas personas. 
Mi padre es la persona más íntegra, sincera, serena, consecuente y leal que jamás he conocido, pero no da abrazos, o más bien no los daba hasta que descubrió que un abrazo suyo a mí me saca una sonrisa, me devuelve la alegría y me resetea en mis peores momentos. Desde que descubrió esos sentimientos, abandonó la creencia de que es más fuerte el que menos abraza, y ahora me abraza a todas horas porque se ha dado cuenta de que los dos somos más felices, aunque por ahora solo lleguemos a los diez Mississippis. 

martes, 21 de mayo de 2019

Eterno capitán

Cuando la mueca de la muerte
Venga a verte
Recíbela con risas y con vino,
dile que se marche por donde vino,
Que tú eres tan grande y tan eterno,
Que nada en esta vida te hará sombra
Que nadie acabara con tu destino.


(Foto: La chusma selecta)

lunes, 20 de mayo de 2019

Gracias, Capitán

El capitán me ha hecho volver. Y no sé por dónde empezar porque me he callado tanto que ahora me salen las emociones por las orejas.

jueves, 23 de junio de 2016

No te vayas, poeta



No tengo memoria para recordar desde cuándo te conozco, tampoco desde cuando te admiro. Solo recuerdo aquellas velás de plazoleta en familia donde siempre estabas tú. Crecí, y este veneno crecía conmigo,  y te buscaba en los festivales, las plazas y las tablas, y siempre estabas ahí. No recuerdo esto sin ti. 

El que no lo siente, no entiende que el veneno crezca y sea enfermedad y medicina de malos momentos, solución de malos pensamientos y suavidad para el alma. Tu poesía me ha llenado siempre y ha sido mi refugio en los malos momentos, y felicidad plena y absoluta en aquellas situaciones que no se olvidan nunca. Y tus risas han sido mis risas. No me imagino esto sin ti. 

Me decías ayer, "...Nadie es imprescindible..." , ¡cómo te equivocas!, claro que hay imprescindibles en este mundo, los que te alegran, te acompañan en las penas, te dan las risas del día, te abren su gran corazón, los que están..., los de siempre. No existe esto sin ti. 

Decía el poeta, ...el otro, "y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido..." Y es que las cosas no tienen mucho sentido sin ti. Este mundo sin ti, las coplas sin ti, las tablas sin ti, las calles sin ti. Nada tiene sentido así, sin ti. 

Fueron muchos años escuchándote y disfrutándote en la distancia, hasta que de pronto un día, ese día, estabas ahí, frente a mí, a mi lado y desde entonces todo cobró un sentido aún más sincero, intenso e increíble. Ya no sólo escuchaba tus letras, ahora las sentía y las entendía mucho más, desde ese momento os acompañé en todo lo que pude, para no perderme ni un minuto, ni un momento, ni un respiro de alegría, no quería que se me escapara ni una sola risa, porque cada carcajada que daba contigo eran años sumando en mi vida. Pensar ahora en que eso pueda terminarse es como dejar pasar millones de recuerdos que llenan mi memoria. 


¿Sabes esos nubarrones negros que llegan de pronto en un día soleado, una semana soleada...? y te inundan de esa maldita oscuridad que no te deja ver nada más. Dicen que los nubarrones pasan, pero yo creo que tardan en pasar, porque algunos llegan grandes, grandes. 

Este nubarrón llegó en forma de noticia o lluvia ácida..., no lo tengo claro..., noticia de las que te fastidian el momento... el día... un mes... un año... lo dejamos mejor sólo en eso, ¿no?... A veces, además, estos nubarrones te muestran que no todo el mundo lo entiende, no todo el mundo lo siente, y es cuando, si te quedaba alguna duda, te das cuenta de que debes ser un bicho raro o vivir en otro mundo paralelo. 

Y puede que mañana todo se olvide, porque pasan cosas de las que hablar que parecen igual de importantes y ocupan las mentes de los ajenos, pero yo seguiré pensando que despierto de un mal sueño, que nunca pasará esto que parece que está pasando. No te vayas, poeta. 



jueves, 26 de mayo de 2016

La vida sigue

Pues sí, la vida sigue, cada uno tiene su vida y segundas parte nunca fueron buenas, tampoco con amistades que no funcionaron. Parecen tópicos, pero en realidad son la pura verdad. De estas cosas una se da cuenta a base de palos, chocazos contra muros de piedra de la dura, o decepciones de amigos que creías que estarían siempre. Pero es la realidad, y al final, la vida sigue. 

Foto: Marta Gmera
Es totalmente cierto que con el paso de los años cada uno evoluciona por un camino y no siempre coincide con las personas de siempre. Lo importante es ser consciente que igual que uno no volvería a repetir hechos o decisiones que se tomaron hacen algunos años, tampoco seguiría tomándose una cerveza con personas de las que años antes era inseparable. 

El caso es que me ha costado mucho darme cuenta de estas cosas, y antes sufría mucho cuando perdía a algún amigo, hasta que me dí cuenta que no se trataba de perder amigos, sino de acumular experiencias que nos traerían bonitos recuerdos de momentos que ya no merecía la pena repetir, porque como en las películas, segundas partes nunca fueron buenas. 

Y así es, ahora, tengo una gran colección de momentos bonitos con personas que no lo son tanto, que me son indiferentes o a las que simplemente, nunca echaré de menos, porque formaron parte de una vida que  ya tampoco es la mía. 

Foto: Marta Gmera
Curioso es el concepto de la vida que tenemos o la idea que nos hacemos cuando somos más jóvenes. Pensamos que seremos capaces de crearnos nuestra vida tal como la imaginamos, que lucharemos por conseguir cosas y que finalmente lo conseguiremos....Y de repente, te paras, miras hacia atrás, y ves que tu vida ya ha transcurrido un una tercera parte como mínimo, y se parece poco o nada a lo que en el cole decíamos que seríamos de mayor, qué tendríamos, qué haríamos y cómo viviríamos...pues no, la vida está pasando y no nos estamos dando cuenta...

Así que he tomado la decisión de dejar pasar los días, quedándome siempre con un momento bonito de cada uno de esos días (que sí, que lo hay, solo hace falta mirar nuestro día buscándolo para encontrarlo) y aprender a dejar de intentar ser alguien diferente, original, única...porque al final resulta que siendo normal se sufre menos. y sí, era verdad....La vida sigue. 



miércoles, 4 de mayo de 2016

INSTRUCCIONES PARA COMER ESPAGUETIS

De nuevo dejo aquí otras de mis actividades realizadas en el Máster, concretamente en la asignatura de Didáctica de la Literatura, que tanto me inspira cada día...

Se trataba de escribir unas instrucciones basadas en el cuento de Julio Cortázar "Instrucciones para subir una escalera".


INSTRUCCIONES PARA COMER ESPAGUETIS

Es por todos sabido, que los espaguetis son un alimento muy españolizado y normalizado por nuestras familias, es por eso que ya lo hemos hecho nuestro como una comida muy usual, sobre todo en momentos de desavío, poca experiencia o época estudiantil.

Los espaguetis son esos fideos gorditos y larguísimos que se ponen en el plato, reliados unos con otros como si un rubio cabello largo recién despertado se plantara en nuestra mesa.
A los españoles nos encanta todo lo que no es de aquí, también la comida prestada por nuestros vecinos italianos, pero hay que reconocer, que en este caso, ellos tienen mucho más arte liando los fideos largos que nosotros.

He visto de todo en cuanto a liar espaguetis. Vueltas y vueltas y vueltas al tenedor, cargando de comida un utensilio que parece que se va a romper de tanto peso que lleva, tenedor que cuando va llegando a la boca, va soltando ya espaguetis coleteando que empiezan a salpicar de tomate, cara, manos, techo, y suelo, cual ventilador poseído.

También he visto tenedores paupérrimos de espaguetis que se conforman con un solitario fideo agarrado al metal como si más allá de éste le esperara el mismísimo infierno.

Yo misma he luchado a vida o muerte con un plato de espaguetis del que más que disfrutar parecía que me jugaba en él el último escalón celestial hacia la Gloria infinita.
Por eso, mi recomendación para enfrentarnos a este arduo reto, es utilizar el tenedor, sí, pero con la ayuda de un cuchillo, para cortar en pedacitos muy muy pequeños a estas criaturas monstruosas antes de llevarlas a la boca; trocitos tan pequeños que no le dejen ni un atisbo de esperanza de manchar de tomate ni la comisura de nuestra boca. Esta será la única forma de ganar la batalla, y si aun así sigue sin tener clara su victoria, coma macarrones.  

lunes, 25 de abril de 2016

Los libros de mi vida

De nuevo una actividad del Máster me inspira para dejar aquí unas líneas. En esta ocasión, me pedían un Autorretrato Literario.

AUTORRETRATO LITERARIO



Siempre quise ser escritora. Es más, cuando era muy muy pequeña, cuando todavía no sabía ni hablar bien, en casa me preguntaban… ¿tú qué quieres ser de mayor?  Y yo siempre respondía: “Yo de mayor voy a sed edscritoda”  Sin saber muy bien lo difícil que eso era, pero teniendo muy claro que yo quería poder escribir aventuras de misterio y resolver crímenes con mis historias. En otro momento también quise ser detective y criminóloga, pero eso es otra historia…
Lo que siempre estuvo claro en mi cabeza era que no podría vivir sin los misterios y las aventuras de resolver crímenes y encontrar a los asesinos, ladrones o estafadores…podría haberme hecho policía, pero eso era demasiado aburrido, mejor…escritora.

Todavía no he llegado a serlo, pero por ahí tengo bien guardado un pequeño manual de Cómo escribir novela negra que desempolvaré algún día para sentarme a plantear mis primeras líneas, mientras, me he conformado con meterme en la piel de Triexie Belden, cuando era una enana y empezaba a leer, alguno de Los Cinco, y más adelante, Enrique, el protagonista de El Anticuario, Alice Gould, de Los Renglones Torcidos de Dios o Mikael Blomkvist en cualquiera de las historias de  Stieg Larsson.
Aún recuerdo ese momento en el que empecé a estudiar en Literatura a la Generación del 98, concretamente a Unamuno. Hasta ese momento la asignatura para mí no había sido gran cosa, parte por los profesores, parte porque  la época medieval y de los primeros siglos no era muy emocionante para mí… Pero llegó Unamuno, y leí el argumento de Niebla, conocí por primera vez el significado de la Intrahistoria. No podía creerlo, ¡qué gran idea! Y me leí Niebla, una, dos y mil veces. Me quedé fascinada por la forma en la que aquel escritor que luego se convertiría en uno de mis favoritos contaba aquello, una genialidad! Y entonces la literatura dejó de ser una asignatura más, y comenzó a apasionarme, empecé a relacionar la literatura con la lectura, que hasta entonces para mi habían sido dos cosas muy diferentes, entendí que se puede leer por placer otros libros escritos mucho antes, que hay auténticas obras de arte escondidas y esperándome en las bibliotecas y desde entonces, la literatura se convirtió en algo imprescindible para mí.
Como ya he dicho antes, por ahora estoy al otro lado de los libros, en el lado de los que los leen, pero alguna vez y aunque sólo sea una vez para probar esa sensación, escribiré esa historia que tengo guardada y desempolvaré el manual de novela negra….Alguna vez….


martes, 9 de febrero de 2016

Volar sin paracaidas

Leo este artículo para hacer una reflexión personal como actividad del máster y no me puedo resistir a publicarla aquí...

El acceso a la educación, clave de la igualdad

Álvaro Marchesi. El País, 6-6-2008
Desde hace varias décadas, los psicólogos cognitivos han estudiado el razonamiento humano y han encontrado determinados errores en los que caen, sin darse cuenta, un significativo número de personas. En algunos casos, en el origen de estos sesgos operan factores ideológicos; en otros son de tipo afectivo y en el resto, simplemente se produce un razonamiento que se salta la secuencia lógica esperada. Uno de los experimentos reportados para comprobar estos sesgos se refiera a la inferencia general desde los casos particulares: si hay un fumador empedernido, por ejemplo, que vive hasta los 90 años, la conclusión "lógica" es poner en cuestión la afirmación de que el tabaco es dañino para la salud. Cuando se formulan relaciones entre determinadas variables comprobadas de forma empírica, no es extraño que algunos interlocutores las pongan en duda y ejemplifiquen su oposición con algún caso concreto conocido.
Esta reflexión me vino a la mente al leer el artículo Las lecciones de los pobres del admirado escritor Mario Vargas Llosa (EL PAÍS, 1 de junio). En él, a partir de cuatro casos ejemplares de personas que desde la pobreza han llegado a la cima empresarial, se concluye que cualquier persona puede llegar adonde se proponga con sus solas fuerzas siempre que se profundice en la libertad de mercado y en el espíritu empresarial, y se creen condiciones de libertad y de competencia. ¿Será cierto que los supuestos individuales pueden conducir a reglas generales o existe un sesgo en semejante razonamiento?
Repasemos brevemente la situación social y educativa de Iberoamérica. Según las estimaciones de la CEPAL, la región muestra la mayor desigualdad del mundo, con enormes diferencias entre los sectores de más altos y de menores ingresos. Los pobres se sitúan en torno al 40% de la población y el número de personas que se considera que viven en situación de pobreza extrema se aproxima a los 100 millones de personas. Una cifra que podría incrementarse en 10 millones si se mantiene el incremento del precio de los alimentos.
Esta dramática situación afecta directamente a las condiciones educativas de la población. El porcentaje de personas analfabetas se sitúa en torno a los 30 millones de personas. Además, cerca de 110 millones de personas no han terminado su educación primaria. Estudios recientes señalan que el porcentaje de alumnos que completan la educación secundaria es cinco veces superior entre aquellos que se encuentran entre el 20% más rico de la población que entre aquellos situados entre el 20% de la población con menores ingresos familiares. Mientras que el 23% de los primeros terminan la educación superior, sólo el 1% de los más pobres lo consiguen. El promedio de escolarización en el 20% de la población con mayores ingresos es de 11,4 años mientras que en el 20% inferior es de 3,1 años.
¿Podemos pensar que la alimentación, la vivienda, la salud y el nivel cultural de la familia nada tiene que ver con las posibilidades futuras de los jóvenes? ¿Es posible considerar que el nivel educativo alcanzado y, por tanto, las posibilidades de acceso a una educación de similar calidad, apenas condiciona las opciones profesionales y laborales de los alumnos y que con el refuerzo al libre mercado y a la competencia se puede garantizar la igualdad de las personas ante su destino? Sin duda, existen ejemplos dignos de admiración, como los expuestos en el artículo aquí comentado, en los que se manifiesta la fuerza arrolladora del ser humano para sobreponerse a sus condiciones negativas y para equipararse con los triunfadores de la sociedad que tuvieron durante sus años escolares todo a su favor. Pero de esa situación de excepcionalidad no puede en modo alguno concluirse que las condiciones de partida no limitan de forma brutal los itinerarios vitales de las personas a lo largo de su vida.
¿Qué hacer en esta nueva hipótesis interpretativa? Apostar sin duda de forma decidida para que las condiciones iniciales de toda la población, sobre todo de las nuevas generaciones, sean lo más equitativas posibles y para que todos los niños y jóvenes tengan acceso a una educación básica de calidad que les permita abrirse camino en la vida con mayores garantías de promoción social y de éxito. Entonces sí se podrá exigir esfuerzo y dedicación, innovación y creatividad, superación de los obstáculos y perseverancia. Entonces, y sólo entonces, no habrá cuatro casos envidiables, sino miles de ellos que demandarán el reconocimiento histórico de aquella sociedad y de aquellos gestores públicos que lo hicieron posible. 


Es curioso que a veces nos quieran vender que estudiando podremos llegar a donde queramos. Los casos, como dice el artículo en los que un individuo llega a lo más alto habiendo sido de clase baja son muy escasos y en porcentajes deben rondar los mismo que el hecho de que nos toque una lotería. Hay que tener en cuenta que en esta sociedad es cada día más difícil llegar a la cima porque ésta ya está copada de generaciones y generaciones que lo tuvieron muy fácil porque sus padres ya estaban arriba y éstos los estaban porque ya llegaron sus abuelos.
¿Cómo va a poder llegar a ser un empresario de éxito un chaval cuyos padres no han podido pagarle una formación adecuada? Es difícil.
Otra de las cosas que me llama la atención es la afirmación de “Si estudias tendrás un buen trabajo”. Tampoco es cierto. Yo estudié muchísimo, era responsable, anteponía siempre las obligaciones antes que la diversión, tanto en el colegio, como en el instituto como en la Universidad y los múltiples estudios que posteriormente he cursado y hoy aún curso… Tenía otros compañeros que no estudiaban, les costó la misma vida aprobar selectividad y eran unos verdaderos irresponsables. Sin embargo ellos contaban con el colchón de los padres que los ayudaban siempre, y en ocasiones los cubrían y hoy son directores de empresas o tienen puestos de trabajos buenos, estables y regalados. Yo me busco la vida como puedo, trabajo media semana en una ciudad y la otra media en otra, no tengo fines de semana porque debo complementar las pequeñas cantidades de dinero que gano durante la semana con otros trabajos complementarios, y sin embargo, sigo formándome pensando que es la única manera de conseguir un buen trabajo; Porque eso nos ha hecho creer desde pequeños, pero la realidad es que ni mis padres podrán darme nunca más de lo que me han dado ya, ni por asomo tendré las facilidades que muchos de mis compañeros han tenido.

Por lo tanto, que no nos “vendan la moto” de que cualquiera puede llegar a la cima, porque evidentemente no todos vamos ni con flotador ni con paracaídas. 

jueves, 21 de enero de 2016

Ya estamos aquí otra vez

...cielito al pie del cañon...


De nuevo llego la época más mágica del año, donde las coplas, el bombo y la caja inundan cada rinconcito de mi vida y luchan con mi rutina para que respire y me dé cuenta de que las cosas que verdaderamente importan son las que te dan fuerza para el resto de las épocas del año que no importan tanto. 

Este año el corazón también me late a ritmo de 3x4 como todos los años, pero es un año muy especial. La vuelta del niño 13 años después me hace pensar en aquella época dorada de festivales con amigos, de cantar gritando, sintiendo cada letra y cada nota, de adolescencia explotándome en el alma, de coplas que me hacían llorar y sentir con mucha más intensidad y revolvían mis entrañas hasta ponerlas del revés. La vuelta ha sido muy esperada y de nuevo me ha vuelto del revés. 

Ya he entrado en ese círculo en el que todas las noches me duermo escuchando coplas, sueño con mi Falla y me despierto cantando las coplillas más bonitas que suenan en mi cabeza...
Sin embargo este año están siendo y serán unos amargos carnavales por la distancia. Escuchar las coplas fuera del Falla está siendo cada día más díficil para mí, necesito Falla, ese es el veneno, pero este año..no puede ser... saber además que viviré el carnaval en la calle sólo a medias tampoco me ayuda. Hace muchos años me prometí a mi misma que el carnaval debía tener en mi vida toda la prioridad, por salud y por necesidad, pero la realidad no es esa, la realidad es que este año viviré un carnaval Cobarde y Divino sólo a medias.... 

Detalle foto de Julio González


domingo, 6 de diciembre de 2015

Comprar calcetines

Quería comprarle a mi padre algo significativo por navidad. Pensé en algún juguete antiguo con el que él disfrutara de niño, así que pregunté a mi madre, pero ella me dijo que no sabía. Busqué y busqué por la red a ver si se me venía alguna idea bonita y original, pero nada… Después pensé en mi tío, su compadre y mejor amigo desde la infancia, pero además de las bromas no conseguí mucha más información, ¿nadie sabía lo que le gustaba a mi padre? Pues parecía que no, no parece tan fácil esto de regalar, y la verdad es que yo eso de regalar calcetines, pues no lo veo.
La realidad es que esto me hace pararme a pensar en si alguien en realidad nos conoce o pasamos por este mundo guardando tantas cosas para nosotros mismo que al final nuestra vida pasa y sólo nosotros nos conocemos.  Yo la verdad es que soy una persona muy transparente, o eso dicen de mí, aunque claro, ahora una se plantea si realmente los que dicen que soy transparente me conocen o sólo conocen de mí una mínima parte que es la que yo quiero que conozcan. Pues eso, que me he hecho un lío.

La realidad es que por ahora a mi padre no sé qué comprarle y como me descuide tendré que comprarle calcetines. Una pena. 

lunes, 30 de noviembre de 2015

He aprendido a vivir

Lo vi venir,
lagarto, lagarto,
cuando el doctor me recibió aquél día
se me cayó el cielo en lo alto
porque me dijo qué es lo que tenía.
Tiré pa alante con mi orgullo de mujer
y en mi cabeza un pañuelo llevo yo,
no me queda tan mal,
con él me veo genial,
y ni una lágrima lo va a mojar.
Cunado la muerte a mí
me venga a visitar
le voy a poner un café
la sentaré en el sofá
pa que me coja riéndome de ella
cuando me vaya a llevar.
Porque he aprendido a vivir,
vivir, vivir, vivir,
ahora sí sé disfrutar
cada segundo que vivo
lo valoro mucho más.
Porque he aprendido a vivir,
vivir, vivir, vivir,
me queda una eternidad,
porque se me hacen eternos
to los besos que me das.
Porque he aprendido a vivir,
no gastes mucho dinero
cuando me vayas a enterrar.
Sólo te pido mi amor,
no vayas a organizarme
un besamanos por favor
y no me quites las ganas
de luchar ni de reír
porque yo soy gaditana
y gaditana voy a morir.
Sólo te pido mi amor,
vamos a partir la cama
de tanto hacer el amor
y apuremos lo que queda
del resto de nuestros días,
que aunque con ella me lleve la muerte
yo sigo enamorada de la vida.
* * *
Antonio Pedro Serrano Álvarez
Ricas y maduras, 2011


miércoles, 8 de abril de 2015

A pescar

SI UNA PERSONA TIENE HAMBRE NO LE DES PECES, ENSÉÑALE A PESCAR

Este proverbio me ronda la cabeza últimamente. Observo en los últimos años una actitud algo generalizada que se está afincando a nuestro alrededor, puede que como consecuencia de la crisis, que no es más que eso que algunos llaman la "zona de confort". Antes, esta zona era la que algunas personas alcanzaban en su puesto de trabajo en el que, ante una situación cómoda ya no necesitaban seguir esforzándose más. También he visto como muchos empresarios manipulaban este significado queriendo exigir, o exprimir a sus trabajadores con la política del miedo para que no se instalasen en esta zona de confort, confundiendo intencionadamente este término con el de estabilidad laboral. 

Pero la realidad de este proverbio va un paso más allá. En los últimos tiempos, lo veo en algunos de los jóvenes que pertenecen a esa generación tan castigada por la crisis, crisis que les pilló aun viviendo con sus padres, estudiando o sin un primer trabajo y que no les ha dejado seguir evolucionando como persona. Algunos de ellos han manipulado también este término de la zona de confort aferrándose a la situación económica para no continuar peleando. Siguen en casa de sus padres, sin ganas de luchar, sin ganas  de cambiar su situación. Por lo general, son personas que tienen un mínimo de dinero proporcionado también por sus progenitores, que les permite salir un poco a la calle con amigos, a quejarse de boquilla de esa situación actual pero que en el fondo no mueven ni un sólo dedo para que esa situación cambie. Ellos tienen todos los días los peces encima de la mesa, y no necesitan ir a pescarlos. 

La pregunta que me hago es ¿hasta donde llega su responsabilidad y hasta dónde la de sus padres, que ponen en la mesa todos los días esos peces pero jamás les han enseñado una caña de pescar?

Es lógico que nuestros padres nos protejan e intenten darnos una estabilidad y comodidad adecuada dentro de las posibilidades de cada familia, pero algunas veces no se plantean que en vez de ayudar a sus hijos, los están convirtiendo en unos inútiles que en un futuro serán viejos y no sabrán desarrollar ninguna tarea. Por otra parte está esa apatía de los hijos, que han aprendido a vivir en esa constante de queja y comodidad, que les proporciona un halo de amargura pero sin rabia para luchar, buscar o inventar. 

Por suerte, también conozco jóvenes que no han parado de iniciarse en mil y una tareas, que no se parecen ni por lo más remoto a lo que cuando pequeños soñaban, pero que tienen los pies en la tierra y son conscientes de la realidad que tenemos ahora en España, y sin descartar tener que irse, triste y dura decisión, están quemando primero todos los cartuchos que tienen a su alcance para conseguir sobrevivir de forma autónoma sin que nadie le regale los peces. Personas que vieron la caña y no necesitaron a nadie que los empujara a colocar el cebo, se lanzaron a pescar y llenos de santa paciencia prueban en todos los mares que pueden para cambiar su realidad. Esta es mi esperanza, 


martes, 24 de marzo de 2015

Irse

Irse, 

Que triste es irse, dejarlo todo, romper con tu vida y empezar de cero en un lugar que no conoces, con gente desconocida y costumbres que no son las tuyas. Qué duro es romper con todo porque en tu país, en tu ciudad, en tu sitio, no hay sitio para ti. 

Pero, más difícil aún es quedarse, pensar cada mañana al abrir los ojos en qué vas a inventarte para trabajar, para sobrevivir. Luchar cada día por conseguir tus sueños sin tener que abandonarlo todo. Creer que tu sitio sí puede ser tu sitio luchando cada día, creando ideas, poníendole una sonrisa a la vida, soñar que tu país y tu ciudad serán siempre tu sitio, y aunque cada día te cueste levantarte y pensar en otra idea nueva, no cesar en el empeño de creer que no toda salvación está fuera, que quieres y puedes quedarte, que un día abrirás los ojos y este será de nuevo tu sitio. 

Santi Ledo

viernes, 28 de febrero de 2014

La semana del arte

Hacer de una fiesta un arte, de un arte tu cultura, y de tu cultura una forma de vida. Esto es el carnaval.

Es difícil de entender. Esa misma sensación que siente un niño la noche de reyes, ese cosquilleo que te aprieta la barriga las horas previas a los cuchillos largos, o a que empiece la final…

Desde la distancia, relativa, pero al fin y al cabo distancia, se ve la cosa de otra manera. He crecido con las coplas de las viudas, las momias de guete, los príncipes encantados, caimán…pero siempre las he vivido a 100 kilómetros. Yo también he terminado las barbacoas con la rumba de El Vapor o con Caleta, también he disfrutado tu semana del arte, porque no hace falta estar allí para quererte, ni para disfrutar con tu idiosincrasia tan auténtica y ser parte de ella, pero si es verdad que el mundo que me rodea es más de allí que de aquí.

Foto: Kinemasur
Los mejores años de mi infancia y adolescencia los he pasado en tierras de Cádiz, y ahora mi gente gaditana me sigue regalando las mejores risas y los momentos más imborrables, eso siempre marca, y me hace dejar un pedacito de corazón en tus playas. El levante me enloquece como a una gaditana más y el poniente me enamora cada día que lo huelo y me lo bebo.

Vivir a medio camino entre tu tierra y tu otra tierra te hace siempre creer en las dos mitades del alma, pero hoy, soy más gaditana que nunca. Hoy mataría por estar entre bambalinas, oliendo el sudor que os dejáis cada año sobre las tablas, el esfuerzo que hoy culmina en perfección entre ladrillos coloraos. Ha sido un mes, más corto que largo, porque se pasa volando, un mes que termina con sensación agridulce, porque llevo todo el año esperando que llegue la noche más mágica del año, pero que llegue significa que termina, porque aquí se termina. Me diréis, no se acaba, hoy empieza, nos queda la calle….pero en esta distancia relativa la calle son dos ratos, que disfruto como nunca, pero al fin y al cabo, son dos ratos que me escapo y vuelo por encima de esos 100 kilómetros para estar en tus calles y empaparme de tus letras, de tus risas, de ti. Es el viaje más largo del mundo, 100 kilómetros para estar allí, como si no me fuera nunca, pero se acaba, se acaba y me toca volver a mi realidad, que no es mala, pero es diferente.

Hoy más que nunca siento esa magia que me envuelve todo el año pero hoy casi no me deja respirar, hoy vivo como nunca la noche más mágica del año. Porque hoy es mi carnaval.

Foto: Santi Ledo


martes, 17 de diciembre de 2013

Mediocridad



Últimamente estoy pensando mucho en la palabra mediocridad. El diccionario dice de ella que es “la cualidad del mediocre”, el cuál define como “de poco mérito, tirando a malo”. Yo creo que en nuestra sociedad tenemos esta palabra algo confundida. Entendemos como mediocre a la persona que tiene un trabajo medio, pero, ¿de verdad somos conscientes de lo que significa un trabajo medio? No creo que realmente el trabajo que uno tenga esté directamente relacionado con la mediocridad, más bien pienso que es la forma de hacer y tomarse ese trabajo el que te hace ser más o menos mediocre, pero sobre todo, es la manera en la que te tomas la vida la que te convierte en un ser mediocre. 

Tenemos infravalorado trabajos tan necesarios como la cajera de un supermercado, el repartidor o el barrendero, que no nos damos cuenta que es la forma de desempeñar ese trabajo la que le da calidad a una persona. Si no existieran esos trabajos, no estarían las calles limpias ni podríamos comprar en el supermercado todos los días.
Pero la mediocridad para mi es otra cosa. Para mí la mediocridad está en la forma de ser de cada uno. Es vivir sin disfrutar la vida, pensar sólo en el futuro y no darnos cuenta de que el presente es lo que construirá ese futuro, ni que a veces, no existe el futuro que imaginamos, sino que el destino nos tiene otro preparado. Mediocridad es olvidar tus raíces para alcanzar altos vuelos y olvidarse que cuánto más se sube más grande será luego la caída. Todo eso es para mí la mediocridad.


Pero sobre todo, la mediocridad es no tener unos grandes amigos de los que te hacen feliz sin más, a los que no les tienes que pedir explicaciones, ni tienes que pensar lo que decir antes de decirlo, sino que simplemente te miran y te entienden, y mediocridad es no saber disfrutar de una familia que está a tu lado siempre, estés arriba, abajo o en el medio, porque simplemente te quieren, sin necesitar preguntarles por qué.
Felicidad es pasar estas fiestas que ahora llegan en la mejor compañía, sin necesitar los grandes lujos que la sociedad nos vende. Para mí la mediocridad es no poder disfrutar de la vida, así que no lo olvides, disfruta las cosas buenas que tiene la vida y vive estas fiestas bien acompañado.

Felices fiestas


martes, 15 de octubre de 2013

EL DESTINO

A Daniel y Pilar, 

en el día más importante de su vida


Es curioso como el destino nos balancea a su antojo, y, es curioso como a veces, nos concede la felicidad más incomparable al ponernos al lado a esa persona:  LA ÚNICA.

Esa persona, que los cuentos nos decían que llegaría en forma de princesa o de príncipe azul, y a la que el destino le da una forma real, perfecta para cada uno de nosotros.

Es curioso como el destino nos da las claves, luego, para que vayamos fusionándonos, convirtiéndonos en UN SOLO SER que camina junto, que vuela junto. Que se mantiene siempre junto.

La vida está llena de pequeñas casualidades que no son más que CACHITOS DE FELICIDAD, miguitas de pan en el camino que nos unen y nos hacen caminar de la mano.

Disfrutad de ese camino paso a paso, porque lo importante no es la meta, sino cada una de las miguitas que el destino nos deja para guiarnos.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Adios septiembre

El existencialismo visto desde septiembre


Os preguntareis que tiene que ver el existencialismo con el mes de septiembre, la verdad es que para la mayoría de vosotros quizá nada, pero para mi el mes de septiembre ha sido siempre un mes de cuestiones existenciales. Esto no es porque en este mes me hayan pasado cosas importantes, que puede que algunas, sino porque, por tradición para mi mente, en este mes es cuando me replanteo todas las cosas existenciales de mi vida. Puede pareceros una tontería, pero recuerdo los años en los que estudiaba, las grandes tristezas y los ratazos depresivos de sofá que me sobrevenían cuando veía acabar el mes de agosto y que septiembre acechaba a la vuelta de la esquina. Podréis pensar que eran los exámenes, volver a estudiar, el fin del verano...pero realmente era algo así como preguntas del tipo de ¿será este el camino correcto? ¿y si me equivoco? ¿qué será de mi dentro de unos años?... mi mente siempre ha sido propensa a colocarse las alas en el momento más inoportuno y comenzar a volar y volar, sin que yo haya sido nunca capaz de agarrarla ni controlarla. 

Marta Gmera
Si bien siempre ha sido así, es verdad que cuando llegaban el 29 o el 30, -a veces había que esperar al 2 o el 3- el existencialismo se iba desvaneciendo poco a poco hasta que mi mente volvía a mi cuerpo, se acomodaba -según lo veía yo-, se conformaba -según lo veía ella-, y mi vida volvía poco a poco a ser más o menos normal, o más bien, todo lo normal que he sido siempre, que no es mucho pero sí lo suficiente como para no llamar demasiado la atención.

Pues este mes de septiembre está siendo de los que llegarán al 3 o al 4 de octubre...cargadito de alas que me han hecho imposible alcanzar a mi mente y me han obligado a resignarme y esperar que pase el mes sin poder controlarlo ni lo más mínimo. 

Hace unos días escuché una frase que decía algo así como que al final todo sale bien, y si no sale bien es que no es el final....y me gustó y me la agencié para aplicarla a mi rutina diaria que es de todo menos rutinaria, pero que en el fondo no es más que el camino para llegar al final.

jueves, 1 de agosto de 2013

Párate y no me sueltes

A mi padre, 

"Párate, Mira a los lados. Ahora mira hacia detrás. ¿Qué ves? Millones de buenos momentos felices...Recógelos, cárgate los bolsillos. Vale, ahora mira hacia delante. Puedes seguir el camino, pero vé despacio, que vas cargado y no llevas prisa. ¿Me ves? Voy a tu lado, de tu mano, así que no me sueltes".


A mi madre, 

" Y de pronto abrió los ojos, y se encontró una mano que le daba calor, unos ojos que la miraban con amor, y una voz que le trasmitía confianza y tranquilidad. Y entonces lo supo, entendió que jamás estaría sola, porque en lo más profundo de su corazón siempre iría de su mano, ella jamás la soltaría, y siempre la ayudaría a continuar, porque ella era su madre, y nada hay comparable a una madre". 

lunes, 27 de mayo de 2013

Una caja de cerillas



".... Como ve, todos tenemos en nuestro interior los elementos necesarios para producir fósforo. Es más, déjeme decirle algo que a nadie le he confiado. Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillas en nuestro interior, no las podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender una de las cerillas. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillas se humedece y ya nunca podremos encender ni un solo fósforo.

Si eso llega a pasar el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría dárselo..."





Este fragmento pertenece a la novela "Como agua para Chocolate" de Laura Esquivel. La utilizo para explicar a mis alumnos en su preparación a selectividad cómo se hace un comentario de texto, y, a menudo, me doy cuenta de cómo pasan por encima sólo por obligación, sin pararse a apreciar la bella historia que cuenta ni el significado que encierran estas palabras. 


Todos tenemos dentro una caja de cerillas, pero a veces, no lo sabemos, o se nos olvida. Laura Esquivel dice en su libro que cada persona debe descubrir cuáles son sus detonadores.Yo, los míos no siempre los tengo claro, y a veces, el estrés diario me hace olvidarme de ellos, así que hoy voy a hacer un ejercicio para recordarlos y empezar a prender mechas y vivir explosiones.


Empezar un libro que te atrape en las primeras páginas. Esto es detonante claro e inminente explosión de una aventura que ofrece una vía de escape para mi rutina.


Ilusión ante un nuevo proyecto. Normalmente esto hace saltar por los aires toda la parte aburrida de mi día, porque mi imaginación se dispara más rápido que una montaña rusa y ya no puedo pararla. A veces el proyecto no sale, pero no importa, porque ya ha cumplido su objetivo, que no era otro que detonar otra cerilla.


Fechas y planes. A pesar de lo que muchas personas de mi alrededor piensan, a mi me encanta los planes a largo plazo. No me agobia tener la agenda abarrotada de proyectos, citas, planes...cosas para hacer en mi tiempo libre, porque eso significa que me muevo, que estoy viva, y que, como diría Luis..."¡¡¡Quiero vivir!!!"


Descubrir nuevas personas que iluminan y enriquecen mi existencia. A menudo, me doy cuenta de que cuando uno va evolucionando deja detrás muchas personas que evolucionan hacia otra dirección, y con las que ya no mantienes nada en común. Alguien que conozco llama a esto "sacar a alguien de tu armario". Lo mejor que tiene mi armario es que siempre está en movimiento, sale mucha gente que antes estaba en el cajón de diario, otras las subo al altillo, pero casi todos los días incluyo a alguien más. Personas que aportan esa chispa a tu vida que hace detonar otra cerilla.


Como veis, tengo una señora caja de cerillas, y lo bueno que tiene es que son mágicas, porque, por cada una de mis cerillas que es detonada, aparecen cinco nuevas esperando su turno para explotar y llenar mi vida de luz y calorcito.